No vayas al gimnasio

Cada vez es más habitual ver a personas de todas las edades apuntarse al gimnasio para realizar entrenamiento de fuerza. Esto es una noticia fantástica, especialmente para quienes llevamos más de una década explicando por qué levantar pesas es el mejor seguro de vida para nuestra longevidad. Sin embargo, cuando he ido recientemente a gimnasios comerciales he detectado un problema enorme: ir al gimnasio, por sí solo, no es suficiente. Es más, ir al gimnasio no sirve para absolutamente nada y hoy te voy a explicar por qué.

El mensaje sobre la importancia de la fuerza está llegando, y mucha gente, incluso de edad avanzada, está dando el paso para practicarlo. Pero hay una realidad que no se está contando: el gimnasio no es un circuito de spa.

Veo constantemente a personas pasando de una máquina a otra, mirando una rutina en un papel o en una app del móvil, simplemente cumpliendo el trámite. Aunque esto siempre será mejor que quedarse tumbado en el sofá, si realmente buscas los beneficios físicos y de salud del entrenamiento de fuerza, hacer una máquina u otra es irrelevante si no consigues una verdadera estimulación muscular.

El Estrés Es Innegociable

Para que el cuerpo cambie, necesitas enviarle un mensaje claro de que debe adaptarse al estrés al que lo estás sometiendo. Esa es la palabra clave: Estrés.

No puedes terminar una serie como si estuvieras en un balneario. Si tu objetivo es hacer 15 repeticiones, al llegar a la número 12 te tiene que costar muchísimo trabajo, de modo que alcances la 15 muy justo, o incluso no llegues. Lo que no tiene ningún sentido es detenerte en la repetición 15 si sentías que podías haber hecho 25. Ese esfuerzo a medias no te aportará los beneficios que buscas.

Entrenar vs. Hacer Ejercicio: La Mentalidad del Atleta

Aunque todos seamos deportistas amateur, necesitamos adoptar una visión de entrenamiento real. Esto significa tener una planificación enfocada en la mejora del rendimiento.

Pensemos en cualquier otro deporte. Un equipo de fútbol planifica su temporada para ir mejorando gradualmente hasta alcanzar su pico de forma meses después. Un ciclista de verdad sale a «entrenar» con el objetivo de hacer una ruta en menos tiempo o llegar más lejos en el mismo tiempo; no sale simplemente a «dar un paseo» como haría alguien un domingo por la mañana.

En el gimnasio ocurre exactamente lo mismo. Si vas solo por entretenerte, socializar o sentir que bombeas sangre y eso te hace sentir bien, está muy bien, pero no estás entrenando fuerza. Estás haciendo ejercicio. Entrenar lleva implícito el deseo y la planificación para mejorar alguna cualidad.

El Esfuerzo y el Fallo Mecánico

¿Qué debemos mejorar exactamente en el entrenamiento de fuerza? Para empezar, mucha gente habla de la sobrecarga progresiva (mover cada vez más peso). Esto es excelente para los principiantes, ya que es una forma muy sencilla de medir el progreso. Si la semana pasada levantabas 10 kilos y hoy 15, estás mejorando.

Sin embargo, a medida que avanzas, levantar más peso se vuelve inviable. Nadie levanta 100 kilos en elevaciones laterales, sin importar cuántas décadas lleve entrenando. Por lo tanto, la progresión de cargas no es infinita.

Aquí es donde entra el factor innegociable: el esfuerzo orientado a extenuar el músculo. El objetivo de cada serie debe ser llegar al fallo mecánico, es decir, el punto en el que intentas levantar el peso y tu músculo simplemente ya no puede moverlo. El número de repeticiones es secundario: Solo sirve para determinar qué peso debes elegir. Ejemplo:

  • Si debes moverte en un rango de 10 a 15 repeticiones, busca un peso que te haga fallar dentro de ese margen.
  • Si llegas a 15 y aún puedes seguir, sigue hasta que no puedas más. En la siguiente serie, ajusta y coge un peso mayor para fallar entre 10 y 15.

Escalas de esfuerzo RPE o RIR

Existen escalas de esfuerzo como el RIR (Reps in Reserve), que te indican detenerte cuando sientes que aún podrías hacer 3 repeticiones más (RIR 3). En mi experiencia, esto es muy poco práctico. Las personas somos pésimas calculando nuestro propio esfuerzo. Los estudios demuestran que lo que un usuario percibe como un RIR 3, en la realidad puede ser un RIR 20. Por eso, mi filosofía es simple: lleva cada serie tan lejos como puedas.

La Recuperación y Periodización

Si aplicas esta intensidad y llevas cada esfuerzo al máximo que puedas, es fisiológicamente imposible entrenar los 7 días de la semana durante todo el año.

Quien entrena en «modo spa» no necesita descansar porque no genera fatiga real. Pero si entrenas de verdad, la recuperación es obligatoria. Por ello, recomiendo estructurar periodos de descanso total, como por ejemplo tomar una semana completa de descanso cada 4 meses. No es una sugerencia, es una necesidad biológica. Ningún deportista de élite rinde al 100% todo el año sin parar.

Y aquí es donde entra en juego la periodización. Como en cualquier otro deporte, tener una época para rendir al máximo y otra época para descansar (vacaciones). La idea es ir haciendo que el cuerpo tolere más y más trabajo hasta llegar a un pico, y luego tomar un descanso. Así es como lo hacemos en la academia.

El mensaje que intento transmitir, es que ir al gimnasio no sirve de nada si no te esfuerzas por ser mejor que ayer. Y cuando te esfuerzas de verdad, te das cuenta de que necesitas un plan que contemple esa mejora de rendimiento y por supuesto, que también contemple cuando es necesario parar para potenciar la recuperación. En otras palabras, es muy interesante profesionalizar el entrenamiento de fuerza, aunque ninguno seamos un deportista profesional. Pero igual que un deportista amater de cualquier otra disciplina tiene su calendario de la temporada, en el gimnasio no debería ser diferente.


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