¿Por qué sigues gordo? Nadie te ha contado esto…

Para bajar de peso, la receta parece sencilla: come menos y muévete más. Pero por alguna razón, esto no siempre funciona. A lo largo de mi experiencia, he comprobado que a muchas personas les cuesta horrores perder peso, y una de las razones principales de esta dificultad no está en su esfuerzo actual, sino que se remonta a su adolescencia.

Las estadísticas dicen que el 75% de los adolescentes con sobrepeso se convierten en adultos con sobrepeso, mientras que solo el 10% de los adolescentes en su peso ideal acaban desarrollando obesidad en la adultez.

A simple vista, la explicación parece fácil y puramente conductual: los hábitos poco saludables se trasladan de la infancia a la madurez. Sin embargo, cuando decides cambiar de comportamiento y hacer las cosas bien, te encuentras con un componente fisiológico que hace que el proceso sea mucho más difícil de lo que debería.

La Hiperplasia: Cuando tu Cuerpo Multiplica las Células Grasas

Cuando somos jóvenes (niños y adolescentes), nuestro cuerpo está enormemente predispuesto a acumular grasa, tanto en cantidad como en el número de células donde esta se almacena.

Estas células se llaman adipocitos. Durante estas etapas tempranas, el cuerpo genera un proceso llamado hiperplasia, lo que significa que estas células se replican a medida que engordas. Si tenías un adipocito, pasas a tener dos, luego cuatro, y así sucesivamente, porque en esa etapa el cuerpo está centrado en crear.

Lo curioso y verdaderamente problemático de este mecanismo es que esas células nuevas que se crean no se destruyen NUNCA.

El Efecto Globo de los Adipocitos

Los ácidos grasos, generados por un superávit calórico (comer más de lo que tu cuerpo necesita, independientemente de si son grasas, carbohidratos o ultraprocesados), se almacenan en estos adipocitos. Cuantos más adipocitos tengas, más grasa corporal podrás acumular.

Para entenderlo mejor, estas células grasas funcionan exactamente como globos:

  • Si engordas (superávit calórico continuo), los globos se hinchan.
  • Si adelgazas, los globos se deshinchan.
  • La cantidad total de globos se mantiene fija en la adultez.

Puedes perder grasa corporal y desinflar esos globos, pero jamás podrás eliminarlos. Incluso en personas con obesidad severa que se someten a cirugía bariátrica (llegando a perder hasta 18 puntos de IMC, lo que equivale a quitarse de encima el peso de otro ser humano), las células grasas disminuyen radicalmente de tamaño, pero siguen siendo exactamente las mismas en número.

La Trampa de la Leptina: Más Células Grasas equivalen a Más Hambre

Tener más adipocitos no solo implica tener más espacio para almacenar grasa, sino que también afecta directamente a la leptina, la principal hormona que nos dicta la saciedad.

Para ilustrarlo, imagina que tu grasa es ropa y tus adipocitos son armarios:

  • Si tienes un solo armario, estará lleno a rebosar.
  • Si tienes dos armarios, la misma cantidad de ropa estará repartida y ninguno estará lleno.

Con la grasa corporal ocurre igual. Si tienes tu grasa repartida en muchos adipocitos, ninguno de ellos estará completamente lleno. La trampa fisiológica es que la leptina se segrega principalmente cuando el adipocito está más lleno.

Por tanto, a igual cantidad de grasa, la persona con más adipocitos (menos llenos) generará menos leptina, lo que se traduce en una mayor inclinación a seguir comiendo. En resumen: más adipocitos = más sitio para almacenar grasa = más apetito = más dificultad para adelgazar.

La Falsa Ilusión de las Redes Sociales

Sé que esto puede sonar pesimista. No tengo un método mágico para aniquilar las células grasas que generaste cuando eras niño y merendabas bollycaos. Yo mismo, hasta que pisé un gimnasio con 18 años, desayunaba todas las mañanas un tazón de leche con medio paquete de galletas. Nadie me explicó las consecuencias.

Esta explicación biológica no es una excusa, sino un baño de realidad. Significa que los modelos despampanantes que ves en redes sociales vendiendo sus métodos seguramente tienen una genética y un desarrollo fisiológico que no tiene nada que ver con el tuyo. Compararte con ellos y esperar verte igual es frustrante y poco realista.

Protege el Futuro: La importancia de ser un ejemplo para tus hijos

La mayoría de quienes me seguís ya tenéis 30, 40 o 50 años. Evidentemente, no podemos viajar en el tiempo para cambiar lo que hicimos en el instituto. Sin embargo, muchos de vosotros sois padres o incluso abuelos. Lo que un niño hace hoy tiene consecuencias irreversibles en su adultez. Esos adipocitos que generen ahora les perseguirán toda la vida.

La mejor forma de cuidar de su salud es siendo su ejemplo. Los hijos no aprenden de los consejos, aprenden de lo que ven en casa. Si has pensado en tirar la toalla con tu propio cuerpo porque a ti te da igual si estás más gordo o más delgado, al menos hazlo por ellos. Enséñales hábitos saludables hoy para evitarles esta carga metabólica en el futuro.

Conclusión: Tu Trayectoria es lo Único que Importa

Que perder peso te cueste más trabajo o más tiempo no significa que no puedas lograrlo. El déficit calórico sigue funcionando para ti. Todo el mundo puede perder grasa, desinflar esos adipocitos y alcanzar un peso correcto, manteniendo un perímetro de cintura equivalente a la mitad (o menos) de su altura, lo que se considera una proporción saludable. TODO el mundo puede llegar ahí.

Habrá gente que llegue más rápido y otra que llegue más despacio, pero esto que has aprendido hoy te debe haber servido para darte cuenta que lo importante no es lo rápido que puedas llegar, sino la trayectoria que lleves. Porque una buena trayectoria más tarde o más temprano te acercará adonde quieres ir. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti,


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