¿Por qué algunas personas envejecen mucho mejor que otras?

¿Por qué hay personas con 55 años que parece que tienen 60? ¿Y por qué hay otras que con 70 parecen tener 40? No es una cuestión de genética, ni tampoco es cuestión de suerte, sino más bien de capacidad. En concreto, es cuestión de cómo de rápido pierdes tus capacidades, porque cumplir años implica que cada vez el juego de la vida es un poquito más difícil, a menos que hagas lo que te voy a explicar hoy para revertir esto.

https://youtu.be/xdb0YRiRKA8

Para empezar, cada persona puede decidir llevar la vida que quiera. Y ahí está la clave del envejecimiento, en las decisiones que se toman. Pero como digo siempre:

Escoge el comportamiento y acepta las consecuencias.

Porque es cierto que actualmente sin hacer nada especial, la esperanza de vida ha aumentado principalmente por motivos sanitarios, tecnológicos e higiénicos… PERO, lo que sí ha cambiado es la capacidad de manipular la velocidad del envejecimiento. La verdadera diferencia entre una persona que parece joven y otra que parece mucho mayor no suele estar en la fecha de nacimiento. Está en lo que su cuerpo todavía es capaz de hacer.

Haz una prueba mental rápida. Piensa en cómo estabas hace diez años:

  • ¿Te levantabas del suelo con más facilidad?
  • ¿Subías escaleras sin pensarlo?
  • ¿Podías cargar peso sin molestias?
  • ¿Te sentías más ágil?
  • ¿Tenías más energía?

Si la respuesta es sí, entonces ya sabes exactamente de qué estoy hablando. Porque eso son capacidades. Y cuando las pierdes, empiezas a interpretar esa pérdida como envejecimiento.

Los dos principales retos del envejecimiento: Osteoporosis y Sarcopenia

Los dos grandes responsables de que pierdas tus capacidades con los años son dos procesos degenerativos de nuestro organismo: la osteoporosis y la sarcopenia.

Casi todo el mundo sabe lo que es la osteoporosis porque ya hay una industria que se encarga cada año de gastarse miles de millones de dólares en que entendamos qué es, que le tengamos miedo y que, por supuesto, la combatamos con sus productos. Y no voy a decir qué industria es para que los de la leche no se me enfaden, pero es así.

Sin embargo, lo curioso es que, aunque todo el mundo conozca la osteoporosis y casi nadie a la sarcopenia, ambas son primas hermanas porque son procesos de degeneración directos que se producen al ir cumpliendo años:

  • La osteoporosis: Es la degeneración de la masa ósea.
  • La sarcopenia: Es la degeneración de la masa muscular.

La parte buena es que, aunque estos procesos no se pueden revertir por completo, sí que se pueden retrasar. Eso es lo que hace que una persona con 50 años parezca que tiene 30 y otra con 40 parezca que tiene 60. La diferencia radica exclusivamente en las decisiones que ha tomado cada uno de ellos con respecto a la osteoporosis y la sarcopenia.

La encrucijada del envejecimiento: Dos caminos obligatorios

Años vas a cumplir igual, por lo que te ves obligado a escoger entre dos caminos. No puedes escoger ir por los dos, ni tampoco puedes quedarte parado y no ir por ninguno. Tienes que decidir:

  • Camino 1: Dejarse llevar y no hacer nada. En este caso, te beneficiarás de los avances médicos y de la farmacología, permitiéndote seguramente vivir una vida larga. Pero notarás que cada vez todo te cuesta un poquito más. Te dolerán las rodillas al subir las escaleras, no podrás cargar las bolsas de la compra, te dolerá la espalda al levantarte, dormirás fatal y engordarás más. Es el camino de los que dicen que todo esto es «cosa de la edad».
  • Camino 2: Minimizar la osteoporosis y la sarcopenia. El camino de los que toman acción para blindar sus capacidades físicas y retrasar las consecuencias de la degradación ósea y muscular.

El poder del entrenamiento de fuerza y musculación

¿Andar? ¿Zumba? ¿Pilates? ¿Cómo se minimizan realmente la osteoporosis y la sarcopenia? Con actividad física, especialmente entrenamiento de musculación.

Si hubiera otra forma mejor, la diría. Si la zumba fuera mejor lo diría, si el spinning fuera mejor lo diría, si el pilates fuera mejor lo diría, si la natación fuera mejor lo diría. Pero es que lo mejor para fortalecer la musculatura y los huesos y, por tanto, retrasar la osteoporosis y la sarcopenia, es el entrenamiento de fuerza/musculación.

Porque cuando aplicas entrenamientos de fuerza, lo que le estás diciendo al cuerpo es que debe preservar la masa muscular e incluso hacerla más fuerte y más grande. Y cuando haces esto, automáticamente todo lo demás mejora.

Los beneficios metabólicos colaterales de entrenar fuerza:

  • Mejor control del apetito y de la glucosa: Te haces más sensible a la insulina y puedes almacenar más glucógeno, lo que provoca que almacenes menos grasa y, por ende, engordes menos.
  • Optimización de la tasa metabólica basal: Al preservar la masa muscular, usarás más calorías en reposo. No es una cantidad enorme, pero es muchísimo mejor que perder masa muscular y provocar que tu metabolismo disminuya de golpe.

Si pierdes masa muscular (siguiendo el Camino 1), aunque sigas comiendo lo mismo que has comido toda la vida sin engordar, ahora vas a engordar. Pero no es por la edad; es porque has decidido tomar el camino 1. Si tomas el camino dos, no solamente no vas a perder capacidad metabólica con esas cantidades, sino que es posible que tengas que comer incluso más sin engordar, haciendo tu día a día mucho más placentero al poder disfrutar de cantidades más grandes de comida.

Solo necesitas 3 horas a la semana Hablamos de algo que cualquiera puede conseguir entrenando 3 días por semana. No es necesario pasarse media vida en el gimnasio, son 3 horas a la semana. Probablemente menos. Todo el mundo tiene ese tiempo, pero es comprensible que no todo el mundo quiera hacerlo. De ahí el tema de que sea un camino que tienes que decidir tomar de forma consciente.

Edad Cronológica frente a Edad Biológica

¿Por qué Wayne Rooney y Cristiano Ronaldo tienen la misma edad y Rooney parece el abuelo de Ronaldo? ¿Ha sido por suerte? ¿Por genética? ¿Por dinero? No, ha sido porque ambos han seguido estilos de vida muy diferentes. Eso es lo que separa de manera radical la edad cronológica (la que marca tu DNI) de la edad biológica (la que muestras al mundo).

Y aunque hay muchos tests que te dicen cuál es tu edad biológica, la manera más honesta de medirla es mirarte en el espejo y preguntarte: ¿Cuántos años tendrías si no supieras los años que tienes?

Eso es lo que separa a alguien que envejece muy rápido de alguien que parece que no envejece. No es el colágeno, no son las cremas, no son los retoques estéticos. Es la decisión de tomar el camino uno o el camino dos.

La Curva de Joseph Signorile: Nunca es tarde para cambiar de camino

La parte buena es que, aunque hasta ahora hayas ido por el camino uno, siempre tienes la opción de cambiarte al camino dos. La ciencia nos respalda a través de la curva de Joseph Signorile. Esta curva muestra cómo incluso una persona sedentaria que no haya hecho deporte nunca, empezando a entrenar fuerza en torno a los 40 años, puede conseguir que su envejecimiento se haga mucho más sostenido; casi parecido (aunque evidentemente no igual) al de una persona que lleva entrenando de forma constante desde su juventud.

Escoge tu comportamiento y acepta las consecuencias

Aquí están los datos, ahora te toca a ti escoger el camino que quieras. Porque escojas el camino que escojas, lo que es innegable es que envejecer es un premio, y es muchísimo mejor cumplir años que no cumplirlos. Pero asumiendo que los vas a cumplir, tú decides cómo quieres llevarlos.

Como te dije al principio: escoge el comportamiento y acepta las consecuencias.


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