Si entras hoy mismo en cualquier librería online y buscas la palabra «fitness», te encontrarás con más de 1.500 resultados. Si cambias los términos y buscas «nutrición», la cifra se dispara por encima de los 7.000 libros. Cada uno de estos textos promete un enfoque único, un sistema infalible y la solución definitiva a todos tus problemas físicos. Pero esa solución, es solo un engaño.
Para entender el panorama actual de la salud y el entrenamiento, siempre recurro a una analogía cinematográfica muy clara. En la célebre película Braveheart, hay un momento memorable en el que William Wallace se sitúa a la cabeza de su ejército y pronuncia uno de los discursos más épicos de la historia del cine justo antes de comenzar la batalla. Era un solo hombre liderando a su ejército, recordándoles su deber y guiándolos hacia un objetivo común.
Ahora, imagina esa misma escena completamente al revés: todo un ejército de miles de personas gritándole simultáneamente al pobre William Wallace, enviándole mensajes contradictorios desde cada rincón sobre lo que debe hacer. Así es exactamente como funciona la industria actual del fitness y de las dietas. Nos encontramos ante millones de voces y perfiles públicos lanzando discursos distorsionados por incentivos económicos, cuyo único propósito real no es que logres mejorar, sino mejorarles a ellos.
La Paradoja de los Mil Discursos
En la película había mil hombres y un solo discurso. En el mundo del bienestar actual, por cada persona que intenta cuidarse hay mil creadores de contenido con mil discursos diferentes y contradictorios:
- ¡Come aguacate para obtener vitamina K!
- ¡Haz cardio en ayunas para quemar grasa de forma eficiente!
- ¡Es completamente imprescindible el ejercicio en zona 2!
- ¡Elimina la fruta por completo porque solo contiene azúcar!
- ¡Come mucha fruta porque está llena de vitaminas!
- ¡Debes alimentarte estrictamente como lo hacían nuestros antepasados!
- ¡Consume más grasas para lograr quemar grasa!
- ¡Suprime los carbohidratos durante la noche!
Esta saturación responde a un modelo de negocio basado en la influencia y el patrocinio. Las marcas comerciales buscan activamente estos perfiles con audiencias masivas para promocionar sus productos. Aunque existe una narrativa común en la que se asegura que solo se colabora con firmas en las que se cree firmemente, la experiencia demuestra que esa confianza suele desaparecer en el momento en que competidores del sector ofrecen condiciones económicas más ventajosas.
Cuando sigues las recomendaciones de un influencer y utilizas su código del 10% de descuento, debes ser consciente de que ese beneficio aparente es, en realidad, una comisión comercial encubierta. Esos ingresos acumulados sirven para que el profesional gane atractivo ante marcas aún mayores, un cambio de patrocinador bajo la premisa de una supuesta «evolución profesional» y una integridad intachable.
El Puetne BAB y la Necesidad de la Recaída
La mayoría de los productos y soluciones que se comercializan en este sector se sustentan sobre el fracaso ajeno. Para lograrlo, se emplea de forma sistemática una estructura de redacción persuasiva o copywriting conocida como BAB (Before, After, Bridge / Antes, Después, Puente):
[Antes: El Problema] ──> [Después: La Solución Ideal] ──> [Puente: El Producto]
- El Antes (Before): Se muestra a una persona con un físico idílico y aspiracional narrando un problema cotidiano con el que es fácil identificarse (dificultades para conciliar el sueño, hambre incesante entre horas o falta de energía).
- El Después (After): Se describe la situación idílica actual, asegurando que ahora se descansa de forma ininterrumpida, no se padece ansiedad por la comida y se ha optimizado la pérdida de peso de forma drástica.
- El Puente (Bridge): Se introduce el suplemento o artículo específico que supuestamente ha propiciado ese cambio radical, disponible para su compra inmediata a través de una comisión directa.
Si analizas el mecanismo con frialdad, entenderás que si un producto eliminara el problema de raíz, la industria perdería un cliente para siempre. Un tejido comercial de esta envergadura no se consolida perdiendo usuarios, sino fidelizándolos a largo plazo a través de la necesidad constante de consumir la siguiente novedad del mercado.
Una vez entras en esa dinámica, te conviertes en un consumidor cautivo de por vida. Esto explica por qué existen personas que llevan décadas «a dieta». Antes de la era digital, el canal utilizado eran las revistas especializadas en papel; cada mes era indispensable publicar un método revolucionario para la pérdida de peso, invalidando por completo las pautas del mes anterior para asegurar la venta del nuevo ejemplar. Aunque los soportes han evolucionado hacia los formatos digitales, el trasfondo sigue siendo idéntico.
La Lavada de Cara del Sector: De la Estética a la Longevidad
En mi trayectoria profesional he rechazado de forma sistemática numerosas propuestas de patrocinio por parte de empresas de suplementación. La razón es una cuestión de coherencia básica: apenas consumo suplementos en mi vida diaria. En mi rutina actual solo incluyo proteína en polvo por criterios de comodidad logística, creatina de forma temporal, y vitamina D pautada de forma estricta para el control analítico anual de la espondilitis que padezco. Sería una absoluta incoherencia recomendar comercialmente productos que no forman parte de mi día a día, especialmente cuando los contratos de patrocinio imponen la obligación de promocionar sustancias bajo la premisa falsa de que eso te servirá para algo.
Actualmente, el sector de los suplementos experimenta un auge sin precedentes gracias a un lavado de imagen muy estratégico. Se ha sustituido la publicidad tradicional protagonizada por modelos o atletas con vestimentas sugerentes por una estética mucho más sobria y corporativa:
- Prescriptores sanitarios: Ahora son profesionales de la medicina quienes avalan las líneas de producto.
- Identidad visual seria: Se emplean gamas cromáticas oscuras, diseños limpios y tipografías que transmiten rigor científico, alejándose de los colores estridentes del pasado.
- Precios premium: El coste económico es notablemente superior bajo el argumento de una efectividad médica diferenciada.
- Cambio de objetivo: Ya no se promete únicamente rendimiento deportivo o pérdida de grasa, sino longevidad y aumento de la esperanza de vida.
A pesar de este cambio estético, los problemas estructurales de la población siguen siendo exactamente los mismos: los índices de exceso de peso no disminuyen, el sedentarismo sigue al alza, los problemas de descanso persisten y las patologías crónicas no transmisibles continúan multiplicándose. Lo único que cambia de forma constante es la solución comercial ofertada, diseñada específicamente para que fracases y te veas empujado a adquirir el siguiente lanzamiento.
Lo que Realmente Importa (Y lo que Menos Dinero Cuesta)
Personalmente he escrito cinco libros de divulgación y coordino una academia digital orientada a la mejora física general. Ofrezco mis propios servicios, porque dependo exclusivamente de mi, no de nadie más.
Pero sinceramente, podrías conseguir lo mismo sin contratar mis servicios, solo que te costará mucho más tiempo, pero podrías llegar al mismo sitio si decides centrar tus esfuerzos diarios en las variables que verdaderamente mejoran tu estilo de vida, que son precisamente las que menos dinero cuestan: Entrenar, cuidar tu alimentación, dormir…
No existe ningún inconveniente en que las industrias busquen la rentabilidad económica. El conflicto ético surge cuando se confunde y manipula la percepción de las personas para dejarlas en una situación de vulnerabilidad física y financiera, persiguiendo una solución milagrosa que nunca llegará. Aunque por supuesto, la decisión final sobre cómo gestionar tu salud, tus recursos y tu tiempo te pertenece solo a ti.
