Siempre se dice que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. En mi experiencia, cuando hablamos del estado físico, esto es una realidad absoluta. La mayoría de las personas tienden a darle importancia a su cuerpo solo en momentos puntuales del año: llega el verano y quieren bajar de peso para verse bien, o termina el año y buscan limpiar los excesos de las fiestas.
Al final, esto se convierte en una bola de nieve. No solo no estás mejor cada año, sino que vas a peor. Y en el mejor de los casos, si consigues ser fiel a tu «operación bikini», esa mejora te durará lo mismo que el moreno de la playa.
Para liberarte de esta jaula y dejar de tratar tu cuerpo como un proyecto temporal de dos veces al año, voy a contarte el método exacto para mantener una buena forma física todo el año.
El Primer Paso: Conseguir una Buena Forma Física (De Verdad)
Básicamente, para mantener una buena forma física todo el año, lo primero que tienes que hacer es conseguirla. Pero, ¿Qué significa realmente estar en forma?
No debes compararte con los físicos irreales de las redes sociales, muchas veces sostenidos por una genética excepcional o sustancias dopantes. En la academia, utilizamos dos marcadores objetivos y estáticos para medir esto:
- IMC (Índice de Masa Corporal): Relaciona tu peso y tu altura. Aunque es útil, no es totalmente fiable porque no nos dice nada sobre tu composición corporal.
- ICA (Índice Cintura-Altura): Relaciona el contorno de tu cintura con tu altura. Este marcador es mucho más relevante, ya que tu perímetro abdominal sí es un reflejo fiel de tu composición corporal.
Para considerar que tienes una buena forma física, tu IMC óptimo debe estar por debajo de 25 y tu ICA por debajo de 50 (es decir, que tu cintura mida, como mucho, la mitad de tu altura).
Fase 1: La Etapa de la Rigidez y el Sacrificio
Llegar a esos marcadores es, irónicamente, la parte más fácil y a la vez la más difícil. Es fácil porque cualquiera puede hacer su vida miserable durante unos meses para perder peso, pero es difícil porque mantener esa miseria a largo plazo es inviable.
Si quieres mejorar, hay una etapa inicial en la que debes sacrificar ciertas cosas y aprender a decir que no. Tienes que ser bastante estricto con tu alimentación, tus entrenamientos y tu descanso, pero especialmente tu alimentación.
En esta fase inicial, debes olvidarte de las «comidas trampa» o los caprichos de fin de semana. Tu cuerpo, si tiene un sobrepeso considerable, no gestiona los excesos igual que un metabolismo optimizado. De hecho, el efecto térmico de los alimentos (las calorías que tu cuerpo gasta en digerir) puede llegar a ser del 25% en una persona con buena forma física, frente al 10% de media en alguien con sobrepeso. Esto significa que una comida libre le supone un 15% menos de calorías netas a una persona que está forma frete a una que no lo esté y que coma exactamente lo mismo.
Fase 2: Flexibilidad y Ajustes
Una vez que has logrado optimizar tu IMC (<25) y tu ICA (<50), llega la parte divertida. Al no tener sobrepeso, reduces drásticamente el riesgo de problemas cardiovasculares, hipertensión o hipercolesterolemia, simplemente teniendo estos 2 marcadores en orden.
Ahora puedes empezar a ser más flexible. La clave está en dejar que sean tus marcadores (IMC e ICA) los que determinen cuánta flexibilidad puedes permitirte.
Imagina que tienes un IMC de 23 y un ICA de 46. Estás en un rango excelente. Empiezas a tomarte licencias: un helado, una hamburguesa, cenas fuera. Si al cabo del tiempo notas que tu ICA sube a 49, la tendencia te está avisando de que te has relajado demasiado. ¿Qué haces entonces? Reduces las comidas libres y te enfocas en ser estricto unas semanas hasta que tus marcadores vuelvan a bajar.
Este es el verdadero secreto: ir navegando entre la rigidez y la flexibilidad en función de tus marcadores. Las cosas no son estáticas; o mejoran o empeoran. Así que no puedes pretender que siempre mantengas un mismo IMC e ICA. Irán fluctuando, pero debes mantenerlos dentro de un marco que se siga considerando óptimo.
Las Vacaciones y Los Excesos
Con una buena forma física, tu cuerpo es mucho más benévolo ante los excesos. El problema es que la gente quiere comer mal y mejorar su físico al mismo tiempo, lo cual es imposible.
Una vez superada la Fase 1, puedes disfrutar con mucha más libertad. De hecho, en mi caso, cuando llegan las Navidades, aplico máxima flexibilidad. Me como los polvorones, voy a las cenas familiares y ni siquiera entreno esos días porque lo tomo como mi periodo de recuperación.
Claro que engordo, pero si empiezo la Navidad con un IMC de 23 y la termino con 26, y empiezo con un ICA de 46 y la acabo con un ICA de 52 (lo cual es una subida disparatada y exagerada), sigo estando bastante bien al terminar las navidades.
Lo fascinante es que, al volver a la rutina de entrenamiento y alimentación habitual de manera más estricta, el cuerpo tiende a lo que conoce. En un par de semanas o un mes, vuelvo a mi peso inicial sin hacer dietas detox ni cardio en ayunas ni ninguna magufada, solo siguiendo mi plan normal.
Y por eso, incluso en el «peor» de los escenarios, seguirás manteniendo una buena forma física que irás fluctuando a base de más flexibilidad o más rigidez en función de lo que necesites en cada momento, pero siempre estarás dentro de un marco óptimo.
Esto te permite disfrutar tanto de los periodos de más rigidez como de los de más flexibilidad. El problema que tiene la gente es que está pensando en el bar cuando está en el gimnasio y pensando en el gimnasio cuando está en el bar.
Se sientan a la mesa en una cena de Nochebuena y en lo que están pensando es en el trabajo que les va a costar bajar eso en enero, o en lo que van a engordar después de hacer esa comida copiosa. Es una forma terrible de vivir.
Y al mismo tiempo cuando están en el gimnasio después de llevar 2 días controlando su alimentación están pensando en la comida trampa del próximo fin de semana…
Si tratas a tu cuerpo con respeto y consigues alcanzar una buena forma física, luego solo tienes que dejar que sea la tendencia la que te diga si necesitas comer más o comer menos y por tanto, tener más flexibilidad (más comidas libres) o más rigidez (más adherencia a tu plan de alimentación).
