5 razones por las que ahora es más fácil perder grasa que antes

Si le dijeras a alguien hace 20 años que podrías comer palomitas y tortitas todos los días y, aun así, perder grasa corporal e incluso marcar abdominales comiendo este tipo de cosas, te dirían que estás loco. Sin embargo, la verdad es que perder grasa corporal hoy en día es más fácil que nunca, especialmente si te aprovechas de las herramientas a las que todos tenemos acceso.

Y eso es lo que voy a explicarte hoy: Las 5 claves que demuestran por qué, si quieres perder grasa, ahora es el mejor momento.

1. La evolución del menaje del hogar y la cocina tecnológica

Cocinar de manera tradicional a fuego lento puede tener sus ventajas nutricionales, pero es indiscutible que herramientas actuales como los robots de cocina, los procesadores de alimentos o las air fryers suponen una auténtica revolución.

Estas herramientas te permiten imitar texturas crujientes o cremosas que el cerebro asocia directamente con la «comida basura» (que son precisamente las texturas que hacen que nos gusten tanto esos alimentos). Con la tecnología actual de cocina, tenemos la posibilidad de replicar estos platos en casa, pero utilizando un 80% menos de grasas o azúcares.

Por ejemplo, gracias a un procesador de alimentos puedes prepararte un helado de proteína bajo en calorías y sentir que estás comiendo un helado tradicional. O puedes cocinar unas patatas fritas en una freidora de aire que no están realmente fritas, pero que saben de forma muy similar o idéntica a las patatas fritas convencionales.

Cualquiera que sea tu plato favorito y más calórico (ya sea helado, galletas o cualquier otra opción), hoy en día existe una versión mucho más baja en calorías que podrías comer incluso a diario para perder peso. Basta con buscar recetas adaptadas en plataformas como YouTube. No se trata de que estos alimentos sean «saludables» por sí mismos; el hecho saludable radica en que son bajos en calorías y, si introduces menos calorías y consigues bajar de peso teniendo sobrepeso, eso es lo que genera salud.

Además, si eres un poco «cocinillas», estas herramientas te permiten disfrutar de las comidas para perder peso tanto como de tus platos favoritos.

2. La grandísima oferta adaptada en los supermercados

Aunque una gran parte del supermercado actual sigue llena de productos ultraprocesados que conviene evitar, si nos ceñimos puramente a la pérdida de grasa corporal, ahora existen muchísimas más opciones con menor densidad calórica que hace años.

Los supermercados actuales te lo ponen muy fácil ofreciendo versiones menos calóricas de prácticamente todo. Entre las alternativas disponibles hoy en día destacan:

  • Salsas cero calorías (ideales para quienes disfrutan de los aderezos).
  • Quesos bajos en grasa (y, por tanto, menos calóricos).
  • Gelatinas light que apenas aportan calorías.
  • Diferentes tipos de edulcorantes y siropes cero calorías.

Esto no significa que estos productos sean los mejores alimentos del mundo, sino que facilitan llevar tu misma alimentación habitual pero ahorrándote muchas calorías por el camino, lo que simplifica el proceso de pérdida de peso.

La clave en este punto consiste en identificar tus «no negociables»: aquellas cosas a las que no quieres renunciar bajo ningún concepto. Si no quieres renunciar al ketchup, por ejemplo, simplemente debes buscar una alternativa en el supermercado que sea más baja en calorías, y aplicar esta misma estrategia con el resto de tus productos habituales.

3. El acceso inmediato a la información y el fin de los mitos

La facilidad para encontrar información hoy en día es otra gran ventaja. Las redes sociales e internet permiten compartir de forma masiva una inmensa variedad de recetas bajas en calorías creadas con el menaje moderno, haciendo que lleguen potencialmente a todo el mundo.

Además, la difusión de la información ha ayudado a combatir antiguos mitos nutricionales. Anteriormente se pensaba que comer cualquier cosa después de las 6 de la tarde (especialmente carbohidratos) se almacenaba directamente como grasa corporal y te hacía engordar. También se afirmaba categóricamente que el pan o la leche engordaban. Aunque algunos de estos mitos siguen perpetuándose por ciertas personas, hoy es más fácil que nunca dar con buena información.

Nota: También es más fácil encontrar mala información, pero afortunadamente la buena también está disponible para todos.

A día de hoy se ha comprobado miles de veces, tanto a nivel clínico como empírico, que el único factor necesario para perder grasa es sostener un déficit calórico. No es lo que comes ni cuándo comes, sino cuánto comes (a pesar de que lo que comes y cuándo lo comes pueda influir en la cantidad total de lo que comes).

Este principio del déficit calórico funcionaba exactamente igual en el pasado, cuando la gente intentaba bajar de peso sufriendo en la cocina a base de ensalada y pechuga de pollo sin sal. La diferencia radical es que ahora podemos acceder a esta información de calidad, mientras que antes imperaba la creencia popular de que para perder grasa era obligatorio sufrir tanto en la cocina como en el gimnasio.

4. La evolución de la tecnología y las herramientas digitales

La tecnología ha simplificado de forma directa el proceso de pérdida de grasa mediante herramientas y aplicaciones cotidianas:

  • Rastreadores de comida y escáneres: Existen aplicaciones que permiten escanear los códigos de barras de los alimentos en el supermercado para ver su calificación o registrar lo que comes para llevar un control de las calorías consumidas (un método válido para las personas a las que les funcione la tecnología, aunque tener un plan de alimentación estructurado sigue siendo una gran alternativa).
  • Planificadores nutricionales digitales: En el pasado, diseñar un plan de alimentación requería utilizar un libro con tablas de alimentos e ir calculando la dieta a mano con una calculadora para conocer las calorías en función de los gramos. Por este motivo, la gente recurría a dietas monótonas de únicamente arroz y pollo: cuantos más alimentos se incluían, más complejo era el cálculo. Hoy existen herramientas tecnológicas avanzadas que te permiten crear planes de alimentación personalizados en minutos sin necesidad de calcular nada manualmente.
  • Inteligencia Artificial: La IA añade facilidades al proceso; aunque no sea exacta al 100%, permite enviar una foto de un plato para obtener una orientación de sus calorías, o enviar fotos del frigorífico lleno y vacío para generar automáticamente una lista de la compra rápida.

5. Perder peso como una elección en un mundo de abundancia

Este último punto invita a la reflexión profunda: hoy en día perder peso es una elección. Las generaciones actuales no han vivido guerras ni periodos de escasez generalizada. Aunque se pueda pensar que existen periodos mejores o peores a nivel político, cultural o social, la realidad es que ahora vivimos mejor.

Es una gran ventaja poder decidir perder peso por voluntad propia en lugar de perder peso por no tener nada que llevarse a la boca. Las generaciones que vivieron conflictos bélicos o posguerras tuvieron que ingeniárselas duramente para poder comer algo debido a la escasez real.

Por este motivo, resulta incoherente la obsesión por romantizar la «dieta paleo» o la «dieta ancestral» bajo la premisa de comer como nuestros antepasados. Aquellos hombres comían de esa forma porque no tenían otra alternativa por necesidad, no por elección. Cualquier persona de la época paleolítica o el emperador más poderoso de hace 500 años se cambiaría sin dudarlo por cualquiera de nosotros para disfrutar de las posibilidades alimenticias y la abundancia que tenemos a día de hoy.

Paradójicamente, el hecho de que ahora existan mayores índices de exceso de peso es un indicador de que no hay escasez de alimento, y es preferible vivir en un mundo de abundancia que en uno de escasez. Por lo tanto, quien quiere perder peso hoy en día, lo hace porque ha tomado la decisión consciente de hacerlo. Perder peso por decisión propia es una posición de poder, por lo que no cabe la victimización (quejarse por tener hambre, estar cansados o decir que el proceso es muy duro).

Cualquier objetivo en la vida —ya sea sacarse el carnet de conducir, mudarse de casa o pedir matrimonio— nace de una decisión inicial. La pérdida de peso en este momento histórico es exactamente eso: una decisión que te coloca en el asiento del conductor. Como dice mi mentor Scott Abel:

«Escoge el comportamiento y acepta las consecuencias».


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