Si duermes menos de 8 horas cada día, lo más probable es que empieces a desarrollar problemas de memoria, hipertensión, diabetes, riesgo de infarto, de ictus, e incluso, por si esto te parece poco, es muy posible que empieces a engordar.
Porque si, porque la imagen que ves frente al espejo tiene mucho que ver con cómo duermes y cuánto duermes. Y eso es lo que te voy a explicar hoy.
¿No dormir engorda?
Aunque siempre se dice que el único responsable del sobrepeso es la alimentación, en realidad hay otros factores que afectan a tu alimentación y uno de ellos es el sueño.
Piénsalo de esta manera, el sueño es el periodo de recuperación principal del cuerpo. Si no fuera así no necesitaríamos dormir porque hubiera sido una de las primeras cosas que la evolución habría eliminado porque a nivel evolutivo cuando estamos durmiendo es un tiempo muerto, no podemos buscar comida, ni procrear, ni defender a nuestra tribu. Es más, somos vulnerables para que nos ataquen a nosotros, así que si dormir no fuera importante es algo que ya hubiéramos descartado.
Pero en lugar de eso 1/3 de nuestro tiempo se lo vamos a dedicar a dormir. Es decir, que si llegas a vivir 90 años, te vas a pasar 30 durmiendo, lo que ya te dice la importancia que tiene el descanso para recuperarte, porque esos 30 años durmiendo los necesitas para poder funcionar bien los otros 60. Y si tú duermes poco, vas a estar falto de energía ¿Y cómo va a reaccionar el cuerpo? Muy sencillo, ahorrando toda la energía que pueda.
No dormir bien afecta a tu metabolismo
Si duermes poco, tu cuerpo va a gastar menos energía porque intentará ser más eficiente y si gastas menos energía te puedes permitir comer menos calorías. Es decir, que si tú comes lo mismo de siempre pero estás durmiendo poco o mal, como ahora necesitas menos energía pero tú sigues comiendo lo mismo, es muy posible que empieces a engordar.
Y eso siendo generosos, porque lo que va a ocurrir no es esto, lo que va a ocurrir es que precisamente como estás falto de energía, el cuerpo te va a intentar empujar a que comas más, y por eso tus niveles de grelina cuando duermes poco van a estar más disparados y la grelina es la hormona que te indica el hambre. Pero al mismo tiempo la leptina que es la hormona que te dicta la saciedad va a estar más suprimida, así que te encuentras en una situación donde tienes más hambre y te cuesta más saciarte.
Y por si esto fuera poco, el cuerpo que no es tonto, va a intentar obtener la mayor cantidad de energía posible en el menor tiempo posible. Es decir, vas a tener más hambre si, pero no te va a apetecer hacerte brócoli al vapor, ni unas judías verdes, lo que te va a apetecer es comerte el donut, los phosquitos, la bollería, los chocolates…. No es porque tengas antojo o tengas ansiedad por la comida o una mala relación con la comida, es porque es natural que el cuerpo cuando le quitas su forma de recuperación principal, quiera recuperar esa energía con un pico de azúcar. Es normal.
Y por eso digo siempre que la forma en la que te ves en el espejo tiene mucho que ver con cómo y con cuánto duermes, porque tu sobrepeso está condicionado por la alimentación, pero la alimentación está condicionada por otras muchas cosas y tal vez la más importante sea el sueño, porque una falta de sueño te impide tomar buenas decisiones y mina tu fuerza de voluntad.
El sueño y la fuerza de voluntad
En cualquier interrogatorio cuando quieres sacarle información al prisionero, lo primero que se hace es drenar su fuerza de voluntad privándole del sueño. Porque si haces esto lo agotas y es mucho más fácil que te cuente lo que quieres saber y es muy interesante leer testimonios de personas que han sido sometidas a una privación de sueño porque te hace darte cuenta de la importancia que tiene dormir. Y por ejemplo, esto es lo que dice Menájem Beguín, que fue primer ministro de Israel cuando fue capturado:
En la cabeza del prisionero interrogado, una bruma comienza a formarse. Su espíritu está cansado de muerte, sus piernas son inestables y tiene solo un deseo: Dormir… Cualquiera que ha experimentado este deseo sabe que ni siquiera el hambre y la sed son comparables con ello.
Así que aquí estoy yo, diciéndote que si quieres mejorar tu forma física, tienes que aprender a dormir. Y ya que estoy dando citas, voy a darte otra que dijo Stan Efferding en uno de sus seminarios para que termines de entender lo que quiero decir:
Si un tío como yo, después de haber estado compitiendo durante más de 30 años, después de haber viajado por todo el mundo y haber trabajado con los mejores entrenadores y atletas del planeta, os dice que la única cosa más importante que debéis hacer es dormir bien, espero que lo toméis en serio.
Y por eso para los que quieran tomárselo en serio yo tengo un programa que se llama Aprende a Dormir, cuesta una miseria y lo daría gratis si no fuera porque sé que lo gratis no se valora y la gente se apuntaría y luego no lo haría, pero es absurdamente barato y me da hasta vergüenza el precio, pero quien quiera aprender a dormir, no tiene ninguna excusa para no hacerlo, así que, cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti
